domingo, 8 de mayo de 2011

La muerte de niño herido.

Otra vez en la noche... Es el martillo de la fiebre en las sienes bien vendadas del niño. -Madre, ¡el pájaro amarillo! ¡Las mariposas negras y moradas!

-Duerme, hijo mío. -Y la manita oprime la madre, junto al lecho. -¡Oh, flor de fuego! ¿Quién ha de helarte, flor de sangre, dime? Hay en la pobre alcoba olor de espliego;

fuera, la oronda luna que blanquea cúpula y torre a la ciudad sombría. Invisible avión moscardonea.

-¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía?
El cristal del balcón repiquetea.

-¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!





Cada día que pasa siento mi pecho rozar el cielo. Me muero por rozar tus lábios, mientras que los míos están siento destruidos por el paso del tiempo. Siénto como si nuestra compenetración estuviera deshaciendose poco a poco. Me pregunto como te encontrarás hoy, feliz, hambriento, con frío. Recuerda ésto:

Yo siempre estaré ahí para tí, ocurra lo que ocurra, esté dónde esté, siempre, grítame.


Me duelen los ojos de tanto buscarte, me duele el pecho de no poder respirar, me duele el no poder estar a tu lado apoyándote cuando más nos necesitas. Descuida, estaré los más pronto que pueda ahí, y verás que gran sorpresa de daré. Recuerda esto:

Seré una chica de 17 años enamorada de la vida y ya madura, pero sigo siendo esa chiquilla con la cual jugabas.


Trátame con amor.


viernes, 6 de mayo de 2011

Papeles impregnados de recuerdos.



Hago volar cada uno de éstos papeles para que tu recuerdo vuelva a permanecer en mi interior. Necesito recuperarte con cada sentimiento que desprendo, con cada lágrima que siénto correr por mi mejilla, con cada segundo de mi vida que pasa y no te veo.

Quiero tener algo de comunicación a través de esos vasos entrelazados entre sí, para tener una conversación digna y severa contigo.

Mi voz y mis cuerdas vocales están rotas de tanto gritar. Necesito una respuesta. Me visto de negro y dejo mi pelo suelto caer sobre mis senos, mis manos ligeras y tremendamente nerviosas, hacen un avión de papel del cuál mis recuerdos están vinculados en ese trozo de árbol.

Quisiera tenerte una vez más en todo este tiempo, junto a mi. Mi ser y mi alma quiere que estés mejor, pero mi corazón me dice, que te diga mis sentimientos, esos sentimientos que me dijeron hace tiempo. He de vestirme de un color profundo para el nuevo día que me espera. Llenaré de felicidad mi corazón y mi cuerpo lo cubriré con gotas de color que llegan desde lo más profundo de mi ser. De veras. Jamás te deseé tal cosa, quise tenerte como novio, quise tenerte como marido, quise tenerte como el padre de mis hijos...

Las palabras con el tiempo pueden ir desapareciendo cuando el viento sopla. Hoy he visto el amanecer, he visto el Sol diciéndome que no me preocupara por nada, y que el día a día lo mantuviera con una sonrísa para darle las fuerzas necesarias para recordar. Le daría parte de mis recuerdos más preciados, parte de mi doloroso cuerpo y la mentalidad de una chiquilla que quiso enamorarse de su profesor de secundaria.


He decidido sonreir cada día por los dos, quiero ser feliz.