viernes, 10 de junio de 2011

Crecer.

Cuando sólo éramos unos niños, fuimos en su día, inocentes.

Inocente. Cuán palabra más bella, preciosa e ¿inocente?

Me pareció, como si, bah, ¿porqué explicarlo? En fin. Es como....como decirlo, nítido, eficaz, feliz, complejo. Siniestro, terrorífico, malo, duro... Aquella vez, que jugábamos a las muñecas, ''Barbie'' recuerdo que se llamaba, (se siguen usando), jugábamos hasta caer la noche, y al día siguiente ibamos al colegio, jugabamos a la pelota, nos peleabamos, y cual inocencia, haciamos las paces besándonos la mejilla y abrazándonos. El día de los Reyes Magos, niños en la calle, jugando con sus juguetes o yendo a casa de sus abuelitas enfermas a darles algunos detalles. ¿Dónde podemos ver eso ahora?


Hemos crecido. Hemos madurado, mejorado, cuantificados para sobrevivir en este mundo. ¿Quién demonios quiere eso? Una pregunta sin respuesta, desde luego.


Hemos crecido.



La vida nos da cosas maravillosas, pero una de esas cosas nos las quita, y es la inocencia, y nos da el crecimiento, la rabia, el dolor, conocemos la pasión, experimentamos el conocimiento, nos damos cuenta de las percepciones de la vida, las amistades, los amoríos, las pasiones, los laureles y los noviazgos.

Me gustaría recordar viejos tiempos, en los que uno rememoriza la cantidad de recuerdos que hacía en sólo 1 semana yendo al colegio, o en la cantidad de cromos que recolectabas, cambiándolo por uno que tenias ''repe'' o cuando te tocaba Gimnasia, y jugabas al ''pilla pilla'' y te la quedabas tu y jamás cojias a ningún chico...

Son momentos que uno dice, ''tengo que volver a vivir''.

No es solo, tengo que volver, si no, tengo que hacerlo. Quiero hacerlo, debo hacerlo. Aunque ahora tenga casi 18 años cumplidos, y aunque tenga en su día 90, seguiré siendo la niña que fui hace tiempo, esa niña que jamás perdia la sonrisa de su cara, la niña de mi madre. Mi madre, mi queridísima madre.

Ahora, que somos mayores, no solucionamos las cosas con, ''he sido yo, perdoname, volvamos a ser amigos'', o ''te regalo este caramelo si dejas de llorar'', o incluso ''sana sana culito de rana...''. Ahora las cosas estan caldeadas, ¿porque cuando somos adultos se complican las cosas? ¿Porqué no podemos seguir teniendo esa inocencia? ¿Porqué? ¿Porqué?

Por que no nos compredemos, no nos distiguimos y tenemos miedo de seguir haciendonos daño. Hecho la bronca para bien, hago las cosas mal, no pienso en lo que hago, ¿porqué? Porque me estoy haciendo mayor.


Nos estamos haciendo mayores, adultos.

No podemos seguir teniéndola de esa manera, por eso, quiero guiar a mis amigos, para que no pierdan esa esperanza que tenian de niños. Busco la felicidad.

Ahora ni siquiera podemos decir, lo siento, todo ahora es, no es mi culpa, no he sido yo, siempre la culpa es tuya, o quieras pensar que es ''mía'' cuando realmente no la es. Simplemente quiero seguir viviendo como era hace unos cuantos años, sin perdones, preocupaciones, sólo quiero ser feliz. ¿Es malo acaso?

No quiero perder esa ''virginidad'' de esa creencia a la infancia, no quiero perderla, es muy importante para mi. Por eso, no quiero que nadie jamás me diga lo que tengo que hacer, aunque eso implique estar sola, sola...Jamás, con amigos mejor, ¿verdad? Pero...y...¿si lo amigos ya no quieren ser como yo me veo realmente ahora? ¿Y si no quieren que sea como soy, sino, como otra persona que no quiere ser yo misma?

Que difícil es ser adulto, ¿verdad? Por eso, no quiero crecer, no quiero desarrollarme, no quiero que mis pechos crezcan más, no quiero estar más alta, quiero tener la aficion de ver ese partido de fútbol con mi papá, y gritar como una loca, ¡GOOOOOOOOOOOOOOOL!

Y oir,'' por fin, me he hecho grande, soy un año mayor que tu'', para yo responder, ''que idiota''.


Los momentos mágicos son los que perduran para toda la vida.

domingo, 5 de junio de 2011

El cielo.




Tú y yo, podemos ir a ninguna parte
ya que existimos juntos
cielo, cielo, cielo.
Tú y yo, y nuestra conciencia
estan vinculados entre sí
cielo, cielos, cielo...



















He vuelto a reirme del Presente, y me he burlado de nuevo del Pasado, y esta vez, piensa ser para siempre, aunque lo piense, aunque lo haga y luego lo piense lo que haya hecho. Me siento llena de felicidad ahora mismo, llena de alegría en mi interior.