-"Lo he dejado"- Me dijo.
-"Lo siento mucho"- Le respondí tristemente.
Por los suelos, el hombre me invitó a su casa, diciéndome todas las cosas que había vivido. Yo, le oía, y cuándo había terminado de hablar, le respondí.
-"Yo te amo"- Se lanzaron esas palabras sobre su mirada.
Se quedó perplejo. Después de todo el daño que me había hecho, se abalanzó sobre mi, y me dió un cálido y enternecedor beso. No entendía el porqué me hacía eso, pues ¡córcholis!, ya hacía más de 1 año que le había olvidado. Simplemente ese hombre, buscaba el afecto y compresión de alguien.
-"Por muy mal que me hayas tratado, siempre tendrás a esta tonta de turno para escucharte y consolarte".
Empezó a quitarme suavemente la camisa, y me empezó a dar besos en mi estómago. Millones de mariposas recorrian esa sensación por todo mi cuerpo. Luego subió lentamente hasta mis senos, acariciándolos poco a poco. El sabía que yo todavía era pura, angelical, una doncella. Era virgen. Simplemente me dejé llevar por su maduro cuerpo y su ternura en los ojos.
-"Gracias"- Salió de sus labios enternecedores, mientras estaba semidesnudo en la cama.
Creo que es hora de despertar.

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