Hoy, el sol nuevamente saldrá, pero no es igual.
Se han ido los años, y aún me hace daño el que no estés aquí.
Dejé volar, tu frágil alma lejos de mí.
Sentí temor, y quise ahuyentar tu amor,
que mi maldito error te causó,
por eso hoy suplico tu perdón,
aquel que en vida, mi orgullo censuró.
Me duele saber, que no volveremos a vernos,
y no pude decirte adiós...
...al final.
Las memorias mías de tí, permanecerán.
Tu recuerdo ha de saciar, esta alma de paz.
Porque serás tú mi ángel,
ahora y siempre es que no me voy a rendir.
Pués se que estás, mirándome del más allá.
Jamás morirá,
está esperanza simbolizará,
la fé que existe ya,
y crece cada vez más, junto a mí,
y voy a seguir, siendo yo,
sin cuenta alguna a los demás rendir,
pues me hiciste ver, que lo hermoso es lo de dentro,
que ese es el verdadero amor.
Es tarde, lo se, más no puedo evitar pensar.
Quisiera poder regrasar el reloj atrás,
y nunca más soltarte.
Ya verás, que un día junto a tí estaré.
Y este amor, tu amor,
como una rosa florecerá,
y te voy a abrir el corazón,
como una flor polinizada al sol,
pues todo el temor, que antes me paralizaba,
ya no existe.
Por temor, yo quise ahuyentar tu amor,
llorar; sacar de mi, la gran tristeza tras tu adiós,
no, no, no, regresa a mí, a iluminar de nuevo mi vivir,
y nunca más, sentir este frío horrendo,
y a una estrella un deseo pedir...
...al final.

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