
He dejado de oir música.
Mi corazón no late, y de mi alma nada nace. Poesía he llegado a escribir, como ninguna me harás sentir. O amado mío, cuán largo es mi camino, espinos, cardos y pinchos, en este sendero al olvido. Cual prosa escribo un libro, en verso hago mis sentidos. Como una flor em marchito, entre esos lazos partidos. O amado mío, ¿serás también de esos decididos? Conocerte es mi destino, y como de cual chica de verano, yo, me he enamorado.
Encuentro esto divertido, incluso me siento algo mejor. He notado mi alma caer en estas enredaderas de las que no puedo salir. Recuerdos que no puedo olvidar, y el olvido quiero recordar. Me siento una simple marioneta de feria, no me dejáis escapar de esta jaula. Necesito ser libre cual paloma blanca. Mírala, volando sin piedad y riéndose de mi pesar. He vuelto a hacer otra rima, de octetos puede que se trate, mi corazón se siente triste, pues he perdido esos retales.
Me estoy guardando un secreto que nadie sabe, sólo yo. Me siento afortunada de tener esa reacción al verte, y de tener ese secreto que ni tu sabes. Ahora sé, puedo llegar a saber, que ya, te he olvidado.
Pero, si te he olvidado, ¿cómo es que todavía te recuerdo?
Mañana, es tu cumpleaños.

Ahora no tengo más remedio que seguir tocando esta extraña melodía de piano, y seguir escuchando música.
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