
-Es duro estar solo, sí, pero más duro en sí, es el no conocer a nadie en esta vida. Eso es soledad. No es mi caso, ni el de muchos de vosotros. Nótome callendo sobre el cielo, como la bruma desaparece y ver ese descampado cubierto de flores rasas sobre el atardecer del mar. Siempre deseé encontrarte en este lugar, junto a aquel castillo, y aquellas flores de un color que todavía no puedo distinguir desde aquí arriba. Sólo sé que no sé quien seré dentro de unos segundos. Quizá alguien importante, quizá nadie, o simplemente seguiré siendo esa chica que arreglaba las cosas que estaban rotas en un atardecer de verano.-
Intentamos desaparecer en la nada, como gotas de agua en nuestro cuerpo, disolviendose con cada rayo de sol que refleja el día. Siempre quise soñarte, besarte, abrazarte, sentirte junto a mi, pero, ahora que siento que no estas, ¿que deberia hacer?
Puede que no tenga amigos, puede que tampoco familia, ni novio, ni personas a las que querer, pero solo se que estoy viva, en un mundo que nada ni nadie conoce, solo yo, re-inventado leyes absurdas de una memoria de la cual casi se pierde con el paso lento del tiempo, de la cual ha disminuido a cal y canto estos órganos que estan en mí. Mi vida no ha muerto, sigo estando sola.

Ahora puedo verte, ágil y con tu fiél amigo, tu corazón del cual no puedes desprenderte.
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